sábado, 31 de mayo de 2008

La Gilada

El pasado 25 de Mayo el país tuvo una especie de superclásico del domingo. Bien antagónico y vacío de propuestas, como la mayoría de los actos políticos que se gestaron desde la década menemista.
Por un lado, la presidente Cristina llevó a cabo su arenga demagógica y clientelista en la provincia de Salta. Por el otro, los productores rurales realizaron su proclama opositora desde Rosario, Provincia de Santa Fe. ¿Qué quedo de todo esto? Absolutamente nada. Oficialismo y productores rurales siguen negociando a puertas cerradas para ver quién se queda con la tajada más jugosa. Me pregunto por qué nunca se televisan estas reuniones... ¿será tan privado lo que tienen que hablar? O será que "la gilada" del pueblo no posee el suficiente conocimiento técnico de esta problemática. Yo pienso que sí. Que sí somos gilada. Opino que en este enfrentamiento los dos bandos nos incitan a tomar parte por uno de ellos, casi con tanta irracionalidad como en un Boca-River, donde uno apoya a su equipo (y en contraparte odia al rival) sin más motivos que la simpatía, la geografía urbana o la herencia futbolística.
Por un lado, veo a quienes toman parte del bando oficialista y acusan al sector agrícola de oligarcas, terratenientes y egoístas por no compartir el 40% del fruto de su trabajo. "Mejor redistribuición del ingreso" dicen.
Por el otro, veo a muchos opositores que en su afán por expresar su desacuerdo con la política kirchnerista se unieron al reclamo del sector agrícola, no por afinidad a la propuesta "sojera" sino por mancomunar su antagonismo hacia el gobierno. Y esto es lo que me genera mayor confusión. Si bien no logro entender los motivos para apoyar a sendas gestiones Kirchner, tampoco veo el motivo para adherir al reclamo del sector agrario cuyo accionar resulta tan nocivo para el ciudadano común como lo son las políticas oficiales. Esta es la postura que mantuve desde el Kacerolazo de las "Adoratrices Recoletas de la Milanesa de Soja", cuya militancia se vio censurada por la irrupción pugilística de los muchachos de D'elia.
¿Y por qué mi indignación hacia los miembros de "La gilada" que tomanos parte por alguno de los dos bandos? Simplemente porque somos obtusos. No podemos ver más allá de dos posturas que nada proponen salvo el beneficio de ellos mismos.
Quienes apoyan al gobierno no se dan cuenta de que esta gestión se ve obligada a poner altísimas retenciones al agro porque no ha sabido desarrollar sistemas de producción industrial y/o agropecuaria. ¿Qué se puede producir cuando no contamos con energía eléctrica, gas, GNC, gasoil y ferrocarriles? Hoy seguimos siendo un país agroexportador como a principios del siglo XX. A su vez, las retenciones que el gobierno obtiene no se utilizan en ningún tipo de emprendiemiento productivo, sino que van destinados a aplacar ánimos clientelistas o se emplean como palitivo social.
En el otro bando, quienes apoyan el reclamo del agro no ven que cada vez que sale una tonelada de soja, se está degradando la calidad del suelo en pos de exportar un producto que alimentará al ganado europeo o subsanará la falta de producción de alimentos de los países asiáticos. La soja conlleva el agravante de condenarnos a un monocultivo y a la destrucción de biomas nativos por desmonte. Es entendible que el sector del agro se vuelque a la producción de soja ya que es un negocio totalmente redituable que puede manejarse desde un celular y cosecharse con muchísima facilidad mediante el uso de equipos sofisticados. Nada que ver con el trabajoso y menos redituable mantenimiento de un tambo, por ejemplo. Volviendo al tema del monocultivo de soja, si bien es redituable, basar una economía en éste constituye un arma de doble filo, ya que la economía sería más sensible a las fluctuaciones de la cotización internacional del producto. Es importantísimo destacar que la menor disponibilidad de suelos para la explotación de frutas, verduras, harinas y aceites y ganado, eleva el costo interno de estos productos y por ende, disminuye el poder adquisitivo de la canasta familiar. Por último, no debemos dejar de considerar que el cultivo de la soja es la actividad del sector agrícola que requiere de menos mano de obra, y en consecuencia, genera más desocupados que en su búsqueda laboral, migran a las ciudades.
Así concluyo, con la intención de que veámos un poco más allá y dejemos de lado rivalidades que en nada nos identifican ni benefician. Como siempre, con esta movida pierden los sectores de menor poder adquisitivo: la clase media y baja, y los sectores carenciados. En fin, perdemos nosotros, LA GILADA.

PD: Para mayor información sobre el tema, recomiendo leer la nota a Raúl Montenegro, publicada en la edición impresa de Mayo de Hecho en Buenos Aires. También pueden ver las repercusiones de esta nota en el blog de Hecho en Buenos Aires.

2 comentarios:

Rapote dijo...

Los de "La Gilada" siempre perdemos Chango...

Saludos,
Rapote

andypancha dijo...

y si chango seguimos todosuna misma linea y tendremos que mantenernos fieles a nuestros ideales sin dejar que otros nos dobleguen.
saludos