viernes, 31 de agosto de 2007

Belleza Americana (or U.S. American ?!?!!? Beauty)

Sin duda, esta joyita en Youtube es la confirmación de que vivimos en tiempos de decadente globalización.

Si lo dudan, piensen en cuán deteriorada está la educación argentina. El nivel de conocimiento que alcanzó mi generación (1979) fue motivo de horror para mis mayores, y ahora, cerca de mi tercera década de existencia, observo a los actuales estudiantes de secundarias públicas y privadas y no salgo de mi asombro al ver semejante fracaso de las instituciones educativas. ¿Pero quién dijo que somos los únicos que podemos "ostentar" tal decadencia?

Ahora, esta bella señorita norteamericana que pasará a la posteridad simplemente como Miss Teen South Carolina (su nombre no me/nos importa) nos dará una lección de cómo se puede demostrar completa ignorancia en sólo un minuto.


Question: Recent polls have shown a fifth of Americans can't locate the United States on a world map. Why do you think this is?

Miss Teen South Carolina: "I personally believe the U.S. Americans are unable to do so because, uh, some, uh...people out there in our nation don't have maps, and, uh, I believe that our education like such as South Africa and, uh, the Iraq everywhere like, such as and...I believe that they should, our education over here in the U.S. should help the U.S., err, uh, should help South Africa and should help the Iraq and the Asian countries, so we will be able to build up our future for our..."

Si el lector no logró entender las declaraciones de Miss Teen South Carolina, quizás no se deba a la falta de dominio de la lengua inglesa sino a la total incoherencia de la respuesta.

Ahora, encuentro en esta declaración una oportunidad realmente deliciosa para ejercer
mi oficio de traductor y transmitir así "el mensaje" de Miss Teen South Carolina al mundo. Y pensar que gente como ella llega a presidente y ordena invadir "The” Iraq.

Pregunta: Encuestas recientes muestran que la quinta parte de los norteamericanos no pueden ubicar a los Estados Unidos en el mapa. ¿A qué crees que se debe?

Miss Teen South Carolina: "Personalmente creo que los norteamericanos de Estados Unidos no pueden hacerlo porque, nada, ¿entedés? algunas... personas por ahí en nuestro país no tienen mapas y, nada, creo que nuestra educación como en Sudáfrica y, tipo, el Irak en todos los lugares así, tipo que... creo que deberían, nuestra educación aquí en Estados Unidos debería ayudar a Estados Unidos, y nada, tipo que, debería ayudar a Sudáfrica y debería ayudar al Irak y a los países de Asia, para que podamos construir un futuro para nuestros..."

¿No entendió las declaraciones? ¡Claro! Nadie lo entendió.

Ufffff, traducir esa sarta de incoherencias y errores gramaticales ha sido uno de los máximos desafíos de mi carrera. Sin embargo, creo que quien superó el mayor desafío de su vida profesional y realizó mayor mérito es el conductor del programa.

Observen el video nuevamente. Si pudiesemos subtitular los pensamientos del conductor, nos daríamos cuenta de que cada uno de sus músculos faciales realizó un terrible esfuerzo para controlar la cadena de impulsos que transmitía el 49% de su red neuronal que en localización argentina decía "No lo puedo creer...la pelotudez que está diciendo. Me cago de risa en su cara". Pero afortunadamente para él, el resto de sus neuronas logró trasmitir a la cara la siguiente consigna: "Quieto, quieto, boludo. No te rías que vas a quedar para el orto. Bue, reíte pero para adentro. Ja ja ja qué pelotuda la mina... ¡Para adentro, dije! Aguantá, aguantá. Pensá en algo feo. Ahhh, ya pasó. Ahora agradecé."

- Thank you, Miss Teen South Carolina.

Chango Glamour

viernes, 17 de agosto de 2007

Yeites de la yeca

Buenos Aires.

Honorio Pueyrredón y Avellaneda.

Línea noventa y dos.

Seniores pasajeros, antesquená queríagradecer lea los chosferesde la linia noventidos poraber mepermitido hacerles mi pedido desesperado. Seguramente me vieronestatar denel noticiero deJorge Yacobson. Tengunijo que tuvuna hepatitis fulminante y necesi tun trasplante diurgencia encuba, poreso necesito juntar la suma de diez mil pesos en dos dias, papoder pagarel pasaje iel costo deltras plante. Porsuerte la gente es muy solidaria y ya donaron parte deldinero que necesito, pero todavía necesito jutaresos diesmil asique no tengo ma remedio quesalirala cayea pedirala yuda queustedes me puedandar, lo que seaseniores pasajeros me vaser de granayuda papoder salvarami hijo questain ternado nelospital argerich.

Yoya no se quemas hacer. Ya fui atodos los noticieros, hoy estuven telefé con Jorge Yacobson y todos que me diero nuna grana yuda, pero la vida demijo está mui grave y si no recibeltransplante maniana... seniores psajeros, lunico que les pide esu colaboración con loque puedan, todosutil para salvara mijo. Yoyastoi desesperado porque no sé que vapasar, si no junto el dinero para que mijo viaje mañana se me muere. Nose masqueacer entonces, no tengotro remedio quela ayuda deustedes. Yoacatengo todos los papeles del trasplante demijo, pal quelos quie-raver, siempre los tengo. Todos los choferes me estanayudando eneste momento desesperado, los noticieros tanbien, y ustedeseniores pasajeros, entonces les voia pedir quemeayuden conlo que puedan, todos útil pasalvara mijo.

***

Línea 9
(Letra de Carlos De La Púa)
 
 
Era un "boncha" boleao,
un chacarero,
que se tomó aquel nueve,
en el Retiro,
nunca vieron,
"esparos" y "lanceros",
un gil a la acuarela más a tiro.
era polenta,
el "bobo" y la "marroca",
y la empiedrada, fule berretín,
de "grilos" la cashimba daba boca,
y la orejeba un poco el chiquilín.
el "ropa" que acusa este laburo,
trabajo despacito, de culata,
pero el "lancero" laburó de apuro,
casi va y mete la pata.
era un "bondi",
de linea requemada,
con guardia "batidor" cara de "rope",
si no saltó "cabrón" por la mancada,
fue de "chele" nomás, de puro miope.

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***

Buenos Aires

Marcelo T. de Alvear y Uriburu

Línea 39

Hola, jefe. ¿Me deja pasar?

Qué haces? Sí, pasá pibe.

Usted todo bien?

Sí, pasá pibe. Dale que tengo 3 minutos de atraso.

Señoras y señores, como pueden ver soy discapacitado y no tengo trabajo. Vengo a venderles estos juegos de agujas solamente a $1. Si ustedes quieren ayudarme con lo que puedan se los voy a agradecer.

Tomá

Gracias, Doña.

No, no, dejá, quedátelas también, querido

Gracias, Doña. Gracias, señor.

De nada.

Gracias, señora.

***

MADAME JULIÉ
Música: Héctor Marcó - Letra: Héctor Marcó
 
(Recitado)
Me dijeron que el muchacho
se llegó a la seccional
y entre cabrero y confuso
se lo contó al oficial
 
(Cantado)
 
Fui presentado esta mañana
a una dama en Leandro Alem,
de unos cuarenta, oxigenada,
y se llamaba Madame Julié.
Me habló de Grecia y de California
y que era oriunda del gran París,
llevaba encima tapao de armiño
y se hospedaba en el City Brill.
 
En tren de confidencia, la francesita
me habló de mucha guita para entregar
a un pariente que la fulana
dijo tenía en La Paternal.
Y como se ausentaba urgentemente
a la vecina orilla del Uruguay
no tenía tiempo ya disponible
para llegarse hasta aquel lugar.
 
No se preocupe, madám, por eso,
yo le suplico; confíe en mí.
Ella me dijo: ¿sin garantía?
Yo le daría un cinco mil.
Corriendo a casa fui a buscarlos
y muy contento yo se los di,
entonces ella me dio un paquete
que contenía cuarenta mil.
 
Ya con el paco en mano corrí a mi pieza
y con mucho cuidado lo desaté
pa' qué contarle lo que había adentro,
sólo recortes de diario hallé.
Y una cartita corta muy emotiva
en la que me decía Madám Julié:
"Encienda a tiempo los farolitos
cuando la vea por el trocén."

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***

Subte línea E

Estación Belgrano

Maestro, no tendrías 70 centavos para tomarme el subte.

No, no tengo, perdóna.

Uhhh… perdí la guita.

Mientras bajaba las escaleras del subte pensó: “Pobre. Qué pinta de pelotudo que tenía el gordito ese, pobre… ¿Cuánta guita habrá perdido? ¿cincuenta mangos? ¿cien? ¡Qué leche! Bue, que se joda. Si el gordito llega a perder guita de su trompa, se tiene que cortar las bolas. ¿Dónde laburará que se tiene que tomar esta línea de mierda? Pobre gordito, gil. ¡Qué pinta de pelotudo! Lo vende. Encima con la corbata de los tres chiflados. Más pelotudo parece. ¡Encima le puso un dramatismo a su lamento! Jajajaja. Pobre, capaz que perdió cien mangos y encima cobra una miseria. Jajaja. ¡Pero qué salame el gordo enorme ese! Es un placar.

***

Che, ¿quién está en el 40 a la tarde?

Ah, el compañero de Miguelito Zomosa. No me acuerdo, es un pibe nuevo, ¿por?

Porque hay un renguito de pelo largo, flaquito, uno que camina todo torcido y le cuesta mover una mano también. No manguea, es uno que vende paquetitos de agujas y todo el mundo le compra.

Ah, sí, ya sé, es uno que siempre se sube por Facultad de Medicina.

Bueno, resulta que la otra vez yo iba en el cuarenta y no lo dejaron subir, y se enojó el renguito. Siempre sube, porque siempre lo veo, pero esta vez no lo dejaron. Debe ser porque el chofer es nuevo.

No, lo que pasa es que tiraron la bronca de arriba. El pibe este a veces se va hasta la cabecera de Chacarita a tomar una cerveza y parece que lo vieron jugando un partido con los muchachos.

¿Así rengo y todo juega?

Ja, ja. El pibe este no es rengo, se hace, para vender más agujas. Pero bueno, yo siempre lo dejo pasar. Todo el mundo le compra por lástima. Para mí es un artista.


***

No sabés lo que me pasó el sábado. Estaba esperando el 68 pa tomar el coletivo hasta puente Saavedra. Eran las 7 de la mañana y en la parada estaba yo con dos muchachitos que se ve que salían de un baile. Yo estaba parado ahí al lao el poste, y los muchachitos también. De repente uno se agacha y levanta algo del suelo, y le dice al amigo que estaba con él:

Mirá, no lo puedo creer. - y el otro le decía - Uh, ¿y ahora qué hacemos? Mejor deja eso ahí, debe de ser de alguien”.

No. ¡Qué va a ser de alguien si estaba en el suelo! Se le cayó a alguien.

Debe ser del señor que está ahí parado. Señor, ¿esto es suyo?

Entonces miré lo que tenían y me mostraron dos fajos de billetes, eran todos de cien, y eran fajos así de gordo, como estas figasitas. Por un momento dudé decirles que se me había caído pero quizás la plata era de alguien que se abajó del coletivo y que cuando se dio cuenta venía de vuelta a la parada a ver si estaba la plata ahí. A la final les dije que no, que esa plata no era mía. Y el que tenía el fajo en la mano decía: "¿qué hacemos?” y se sentó, y medio que bufaba porque se ve que se descompuso un poco. “Bueno - decía el otro – si no es de naide yo me la quedo”

Entonces el otro me llamó para que me acercara y me dijo bajito que iban a esperar y que si no aparecía naide ibamos a repartir la plata entre los tres, pero que cualquier cosa yo no había visto nada, y si preguntaban en el barrio, menos. Yo no entendía bien, y en un momento pensé "¿No habremos encontrado plata falsa? Capaz que nosotros estamos repartiendo plata falsa que tiró alguno que estafaron”. Pero yo miraba los dos fajos y los billetes eran de verdad. Entonces no sé cuanto tiempo pasó pero a la final dijieron que se querían tomar el coletivo que venía y me dijieron que estaban apurados y que yo me quedaba con un fajo y ellos con el otro porque no había tiempo de contar cuánto había pa’ repartirlo todo igual. Entonces uno preguntó: “¿Y uste' cuanta plata tiene, don? Mire, nosotros le damos un fajo si quiere, y nos quedamos con el otro, y usted nos da de la plata que tenga ahora, total se queda con la diferencia, pero hagamos esto rápido porque va a venir el coletivo o capaz que mientras, aparece el dueño de la plata”. Yo le dije que tenía dosciento nomás. Pero para esto ya había llegado más gente a la parada del coletivo, entonces me dijieron que había que esperar a que se juera la gente que ya estaba viendo. A mí me dio desconfianza o miedo o qué, pero les dije que no, además lo que fácil viene, fácil se va. Entonces llegó el coletivo y si no me tocó la plata era por algo, si a la final los que la encontraron fueron ellos. A la final les dije que no y me subí al coletivo. Pero sabés toda la plata que era... yo no sé cuánto sería, habrían como diez mil australes ahí. Quizás si agarraba la plata me compraba los materiales para la casa. Pero no sé, para mí que alguien los tiró porque eran falsos. Si vos tenés dos fajos así de gordos en el bolsillo y se te caen, te tenés que dar cuenta. Y los muchachitos no sé qué habrán hecho con esa plata, quizás fueron al banco y les dijieron que eran truchos, o quizás la usaron para comprarse un autito usado, no sé.


***

Buenos Aires.

Av. Córdoba y Bulnes.

Línea ciento nueve.

Seniores pasajeros, antesquená queríagradecer lea los chosferesde la linia cientonueve poraber mepermitido hacerles mi pedido desesperado. Seguramente me vieron al mediodia en elnoticiero de canalnueve. Tengunijo que tuvuna hepatitis fulminante y necesi tun trasplante diurgencia encuba, poreso necesito juntar la suma de diez mil pesos en dos dias, papoder pagarel pasaje iel costo deltras plante. Porsuerte la gente es muy solidaria y ya donaron parte deldinero que necesito, pero todavía necesito jutaresos diesmil asique… – Che, yo a este tipo ya lo vi hace como un año. – ¿Lo conocés? – No, no. Lo vi hace como un año en otra línea. Creo que era el mismo, por lo menos decía lo mismo. La misma historia del trasplante. Sí, si lo miro bien, creo que es ese chabón. Aquella vez me tocó mucho la desesperación del tipo. No era un manguero cualquiera, por eso me acuerdo. – Ah, entonces se manda flor de verso, pero la gente lo tendría que calar al toque ¿no?... no tengo ma remedio quesalirala cayea pedirala yuda queustedes me puedandar, lo que seaseniores pasajeros me vaser de granayuda papoder salvarami hijo.

Yoya no se quemas hacer. Ya fui atodos… – Sí, si es él. Tiene un guión el hijo de puta, dice exactamente lo mismo. Pero me parece que el tipo no lo debe hacer muy seguido, si no, es obvio. Enseguida salta la perdiz. Para mi que éste lo hace dos o tres veces al año en distintas líneas y con esa guita tira varios meses sin laburar. Además es impresionante, fijate que al final toda la gente le da guita, yo mismo le di algunas monedas, pero fijate que éste hasta liga billetes de dos y de cinco...los noticieros, hoy estuven enla televisión y todos que me diero nuna grana yuda, – ¿Vos querés que lo mandemos al frente? Si te da, saltamos. – No, boludo, mirá si justo no es. Mirá si me estoy confundiendo. No lo puedo creer. Es muy zarpado el verso del tipo. Además viste que el chabón lagrimea, se le quiebra la voz, eso me hace dudar un montón. El otro tipo también lloraba, por eso la gente se conmovía y le tiraban dos o cinco mangos...pero la vida demijo está mui grave y si no recibeltransplante maniana... seniores psajeros, lunico – ¿Pero vos estás seguro? Si vos no estuvieses acá contándome, yo le daría guita. – Sí, para mí es. Pero la situación me parece tan increíble que hasta creo que tengo un deja vú o que tuve un sueño premonitorio, o hasta pienso que la historia es verdad y que el trasplante no se hizo aquella vez.... que les pide esu colaboración con loque puedan, todosutil para salvara mijo. Yoyastoi desesperado porq – Ah, eso puede ser. – ¿Que no se haya hecho el trasplante? El hijo ya se hubiese muerto. – No, lo del deja vú. – Entonces me tendrían que internar en el loquero. Fijate, la gente ya está sacando guita de la billetera… ue no sé que vapasar, si no junto el dinero para que mijo viaje mañana se me muere. Nose masqueacer entonces, no tengotro remedio quela ayuda deustedes. Yoacatengo todos los papeles del trasplante demijo, pal que los quiera ver, siempre los tengo. Todos los choferes me estanayudando eneste momento desesperado, los noticieros tanbien, y ustedeseniores pasajeros, entonces les voia pedir quemeayuden conlo que puedan, todos útil pasalvara mijo. Muchagraciaseño repasajero y que di – Ahí viene a manguear. – No le vayas a dar guita, boludo. Mirá que tengo razón…os losbendiga yles devuelval doble.


***


Subte línea E

Estación Belgrano

Maestro, no tendrías 70 centavos para tomarme el subte.

No, no tengo, perdóna.

Uhhh… perdí la guita.

Mientras bajaba las escaleras del subte pensó: ¿Otra vez el gordito pelotudo este? Jajaja. !Que hijo de puta! Hasta la misma pilcha lleva y la corbata de pelotudo de los tres chiflados… jajaja.



Chango Glamour


Tangos:

Línea 9 (Letra de Carlos De La Púa)

Madame Julié (Letra de Héctor Marcó)

Intérprete: Edmundo Rivero

jueves, 16 de agosto de 2007

Mitología y Metafísica según Metrovías

Estaba en las proximidades de la estación Agüero a las doce del mediodía y tenía por objetivo llegar a la estación Olleros en media hora, tiempo más que suficiente para realizar el itinerario. Hay que reconocer que pese a que el servicio es pésimo, su única ventaja es la rapidez.

Ya al descender a los dominios del Minotopo (¿se acuerdan de esa publicidad de Metrovías?) debí sortear la primera prueba que fue adquirir mi boleto para viajar por el inframundo. En esa estación, la empresa implementó un novedoso emprendimiento polirrubro: la boletería/kiosco. ¡Sí, señores! Ud. puede adquirir delicias dulces y saladas y otros refrigerios mientras compra su boleto. ¡Con esta ventaja ni se moleste en detenerse a comprar en cualquiera de los dos kioscos por cuadra que posee avenida Santa Fe! Además, el original y rentable sistema es atendido por una única boletera.

Las boleteras de la estación Agüero merecen mención aparte. Tengo identificadas a tres. Una es la que me expendió el subtepass el día en cuestión. Carece de expresiones faciales y de velocidad para suministrar el tan deseado boleto hacia las entrañas de la tierra. Es tan lenta que a uno le parece retroceder en el tiempo, y cuando finaliza la maniobrar de compraventa, es preciso fijarse si lo que se posee en la mano no es un antiguo cospel junto al correspondiente vuelto en australes. Otra boletera es una rubia platinada en su quinta década que cuenta con la constante compañía de su mate y que muchas veces se encuentra junto a la boletera previamente mencionada, contando la recaudación de la boletería/kiosco con envidiable indiferencia ante los metros de longitud de la fila de pasajeros que aguardan a que su compañera los despache. Y por último menciono a la tercera boletera identificada. Es más factible ver rondar al minotopo por los túneles del recorrido que encontrar a esta señorita expendiendo boletos y/o golosinas, ya que la joven en edad de merecer posee debilidad por los uniformados y en consecuencia invierte largas horas en jocosas charlas, tanto con miembros de la Policía federal como con los empleados de las empresas de seguridad privada.

¡Lo que daría el pasajero por una máquina expendedora en esa estación!

Hechas las menciones honoríficas a las boleteras/kiosqueras, debo admitir que ese día comencé a observar que mi puntualidad peligraba mientras esperaba que los 25 potenciales pasajeros realizaran sus transacciones. Como no había personal policial ni de seguridad en la estación (extrañamente tampoco estaba la tercera boletera), por un momento pensé en abandonar la cola y pasar sin pagar, pero preferí llegar unos minutos más tarde a tener un potencial encontronazo con algún agente policial de inadvertida presencia y protección pseudocelestial para el pasajero (los milagros suceden).

Tras siete breves minutos obtuve mi boleto y me dirigí hacia el molinete (mientras verificaba que lo que me había entregado la primera boletera no fuese un cospel y el correspondiente vuelto en australes). Escuché que la formación de origen japonés estaba llegando al andén por lo que descendí las escaleras con rapidez. Al llegar a la plataforma, vi que las puertas aún estaban abiertas y decidí arrojarme hacia el interior de la unidad en una maniobra digna de Indiana Jones, sin antes advertir que algunos pasajeros habían optado por permanecer en el andén. Ya dentro de la formación, mientras escuchaba la señal sonora que antecede al cierre de las puertas me pregunté el motivo de permanencia en el andén de tantos pasajeros. ¿Demasiado “paquetes” para ir apretados? ¿pero si el subte no va tan lleno al mediodía?

Tres segundos después, cuando recuperé el sentido auditivo después de la desagradable señal sonora me di cuenta de todo. Ya había comenzado el debate entre dos pasajeros que iban sentados juntos pero que no se conocían. El caballero orador exponía los motivos de incredulidad ante la medida de fuerza que emprendió sorpresivamente el personal de metrovías. Con la vehemente claridad que le otorgaba el lenguaje coloquial dijo: “Estos cararrotas ganan tres lucas, laburan seis horas y encima se quejan y nos joden a nosotros”. La señora expuso su divergencia con un enfoque macroeconómico: "¿Sabe lo que pasa? Es que el gobierno subsidia los subtes y trenes, entonces a los directivos de metrovías no les importan las medidas de fuerza. Ellos ganan dinero igual y el único perjudicado es el pasajero. El debate continuó sin mayores conceptos. Ambos oradores se dedicaron a reformular sus teorías antagónicas. Pero el debate ya no me interesaba, porque me encontraba bajo el mando de un maquinista que había tomado una medida de protesta que hasta ese momento me resultaba desconocida. Al llegar a Bulnes, el conductor me lo comunicó implícitamente. Seguramente lo había anunciado antes de que yo ingresara al tren. La formación aminoró la marcha, pero no se detuvo. Supuse que el conductor de la formación iba a alternar las estaciones en las que se detendría, pero me equivoqué. En Scalabrini Ortiz tampoco se detuvo. Ya era evidente que hasta José Hernández no se detendría. Mientras tanto intentaba escuchar el debate pero el ruido de la maquinaria me lo impedía.

Decidí continuar el viaje con tranquilidad hasta que me di cuenta de la dimensión de los hechos. ¿Podía un conductor de metrovías privarme de mi libertad y tiempo, dejarme encerrado y negarme la posibilidad de realizar el trayecto en otro medio de transporte? ¿No teníamos derecho los pasajeros a accionar el freno de emergencia en cada estación como medida de fuerza contra otra medida de fuerza? Consideré el uso del freno de mano ¿funcionaría? De todos modos, desistí ya que podría causar un accidente gravísimo o al menos un tropezón y caídas del resto de los pasajeros. Por un segundo imaginé a la prensa relatando las consecuencias de mis actos:

Clarín

“Cristina Kirchner dona cadera ortopédica a anciana de la tragedia del subte”

Esta mañana, la candidata a presidente Cristina Fernandez de Kirchner se presentó al Hospital Argerich para donar la cadera ortopédica para la anciana, que postrada hace ya una semana, esperaba una solución. Además de los suministros médicos de alto costo, Cristina también donará los fondos para que su cirujano personal realice la intervención quirúrgica.

Crónica

“Sigue prófugo el loco del freno de emergencia. Cristina dona cadera a la vieja.”


Seis meses más tarde dicen:

Clarín

Cristina recibe a la ancianita en Casa Rosada.

La presidente electa Cristina Fernández recibió esta tarde a la ancianita que gracias a su ayuda ha vuelto a caminar. Además de tomar el té, debatieron sobre la aplicación de la pena capital para Chango Glamour, “el loco del freno de mano”.

Por otra parte, la defensa del acusado planea argumentar que éste es inimputable ya que padece demencia.

Crónica

"Pena de muerte al loco del freno de mano. El loco le hecha la culpa al Minotopo"

Por suerte mi imaginación no tiene nada que ver con la realidad.

Con toda la furia contenida, arribé a José Hernández y pasé al lado opuesto del andén para esperar otra formación, que tardó ocho breves minutos en partir, mientras soportaba la sarta de publicidades a todo volumen que emitía SubTV (la del Minotopo no la pasan hace años ¿por qué será?)

El improvisto trayecto José Hernández-Olleros se realizó con normalidad.

Al llegar a destino, calculé que el tiempo de viaje planeado originalmente en 25 minutos se prolongó hasta llegar casi a una hora.

Al final no estaba tan equivocado, ciertos boleteros y maquinistas poseen dotes metafísicos para hacer con nuestro tiempo lo que ellos deseen. Por suerte mi vuelto no era en australes, pero ante la escasez de monedas podría ocurrir en cualquier momento (Revival inflacionario, ¿no?).


Chango Glamour