jueves, 12 de julio de 2007

Oli went hunting

Olivia (no hace falta aclarar cuál es el designio cósmico que este ser ocupa en mi existencia) suele amenizar sus veladas con la captura de seres vivos de menor tamaño que ella. Por lo general, prefiere los insectos que comúnmente pueden encontrarse en cualquier ámbito doméstico, entre los que podría mencionar las cucarachas y otros antrópodos, polillas (Tineola bisselliella), moscas y moscardones que no comprenden que rigen las mismas leyes físicas tanto para un vidrio como para una pared, y alguna libélula (Oxigastra Curtisii) agonizante. Una noche observé a Olivia en uno de sus habituales juegos, ante el que permanecí con la típica indeferencia que genera la cotidianeidad. Sin embargo, me llamó la atenión que el juego tuvo una prolongación mayor que sus habituales jornadas cinegéticas. Dos días después descubrí que lo que había tomado por una hoja seca sobre las baldosas del pasillo de mi casa era la presa que había capturado Olivia. En dicha ocasión, la víctima del mortal hábito lúdico de mi gata pertenecía a la familia de los lacértidos, pero debido a que la descubrí dos días después a su deceso, el reptil se asemejaba más a la obra de un taxidermista. Tomé esto como un hecho anecdótico. Ya había advertido la existencia de lagartijas en Barrio Norte. No me refiero a las señoras de edad avanzada que toman sol en Plaza Las Heras al mediodía sino a estos simpáticos seres que sin duda deben provenir del enorme jardín de la lujosa casa situada en la esquina de Güemes y Agüero (todo con dieresis). Pero lo curioso de la existencia de reptiles en una zona sobreurbanizada, es que además sean presa de un gato doméstico.
Esta noche, Olivia confirmó su habilidad como predadora, sólo que esta vez se conformó con la cola de un reptil de tamaño mucho mayor al del anterior, y dejó escapar al resto de la presa. La cola de dicho animal, que permaneció en movimiento por varios minutos a pesar de ya no tener propietario, fue objeto de diferentes prácticas cinégéticas hasta que la predadora fue perdiendo el interés de manera proporcional a la pérdida de autonomía de la extremidad mutilada del reptil. Minutos después, mi "bicho de estimação" emprendió nuevamente sus actividades nocturnas. Y trajo una cucaracha. Sin duda, Olivia, entre muchas cualidades, es un excelente control de plagas.

Chango Glamour

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